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9 de enero de 2012

1Q84 – Libro 3 – Haruki Murakami

Lo descubrí por casualidad hace dos semanas en la Fnac de Callao mientras iba a pagar un cuento infantil. No sabía que ya lo habían publicado y estaba en la certeza, equivocada, de que aún su autor no lo había terminado. El caso es que me lo acabé anoche y corroboro lo dicho hace ya algunas entradas con sus dos primeros libros de esta trilogía, me ha encantado.
Una historia fantástica desarrollada en base a los sentimientos de unos personajes que se quieren hasta lo imposible, se aman, se buscan, se viven. Necesitaba un final así después de tanta modernidad aplastante y cruda. Hasta la última página pensaba que llegaría el drama, pero no.
Hace un mes leí también El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. Estoy con Hécuba en que ha sido el que menos me ha gustado de Murakami, excesivamente fantástico para mí (y mira que llego lejos con la imaginación).
Pero 1Q84 ha sido un auténtico placer. Devorar con deleite los cientos de páginas que lo conforman. Es el tipo de lectura que me apasiona, mezclando una gran imaginación tejiéndola con unas historias de amor fantásticas, deliciosas.
Como no haré justicia al autor porque no llegaré a expresarme ni parecido a él, sólo le prometo que terminaré leyendo todo lo que ha escrito. Será un placer.

20 de noviembre de 2011

Lecturas VIII

Un mundo sin fin (Ken Follet). Como si hubiera leido un periódico o una revista en la consulta del dentista. Historia mundana y sin demasiado interés de algunos personajes de época, pero previsible en exceso. Ha sido como si lo hubiese leído antes. Me ha aburrido.

Los caracoles no saben que son caracoles (Nuria Roca). Majo, agradable, curioso. El típico libro corto pero que se lee de un tirón, sobre todo si eres de naturaleza cotilla como yo. Me ha gustado. Repetiré con Nuria.

El bolígrafo de gel verde (Eloy Moreno). Estupendo, fresco, nuevo, actual. Incluso los nombres de algún protagonista han sido los mismos que los de mi vida propia. 80% del argumento, mi misma trayectoria en este mundo. Lo recomiendo totalmente.

El año de Saeko (Kyoichi Katayana). Muy bien escrito. Sencillo, extraño, raro por atractivo. Otro tipo de historia que no creo que se dé en Europa. Diferente, lento, suave, como un susurro. Me ha gustado. Quizás triste en exceso.

La devoción del sospechoso X (Keigo Higashino). Fresco, interesante, trama que engancha y final sin precedentes. Me ha encantado, sobre todo el desenlace, que no me lo esperaba ni de lejos. Una novela que se lee en un pis pas porque entra fácil a través de un argumento extraño y distinto.

20 de julio de 2011

Lecturas VII (más de lo mismo)

La princesa de hielo, una novela policíaca, de misterio, tranquila, agradable, amena. Por lo visto la ópera prima de Camilla Läckberg. Sin duda mucho mejor de lo que yo empezaría escribiendo nunca. Un libro majo. Leeré algo más de ella seguro. Buen entretenimiento. Por comprar éste en el Hipercor, me regalaron El ocaso de Roma y otros relatos, de Valerio Massimo Manfredi. Lo dejé en el servicio, y bueno, pues a ratitos, en media docena de ellos, como cuando leía tebeos de pequeño. Está bien escrito y se mueve por un terreno que domina, así que es entretenido como una peli americana de seie B.





















La sombra del viento de Carlos Ruíz Zafón. Lo tenía eternamente postergado porque el comienzo se me hacía demasiado denso. Recordaba siempre las palabras de María que lo encontraba rebuscado y redicho. Al final me he decidido y no ha estado mal. Un par de semanas antes leí El príncipe de la niebla, el primer libro de este hombre y también me pareció un cuento interesante. Muy fantástico pero bien llevado. Una prosa desarrollada, se ve que a gusto si se deja hacer en un tiempo pasado no muy lejano, unos 60 años atrás. Me ha gustado más de lo que esperaba.







El contrato, un best seller de los de moda. Creo que el segundo de Lars Kepler tras El hipnotista. Más de lo mismo. Éste me lo he leído a ratitos en la pisci y me ha servido para matar el tiempo. Me empiezan a cansar estos librotes modernos, sofisticados y bien documentados que hablan siempre más o menos de lo mismo. Ya no me intrigan demasiado ni me arrancan las ganas de saber pronto el desenlace...









El cielo es azul y la tierra blanca de Hiromi Kawakami. Este cuento en cambio ha sido un punto y aparte. Me lo recomendó 40añera y desde aquí de lo agradezco. Ha sido cortísimo y se me ha hecho un suspiro. Como los grandes placeres. Intenso. Bonito, muy bonito y definitivamente agradable. Estupendo como un chorro de agua fresca del manantial de una montaña. Parece que le estoy cogiendo el aire a estos autores japoneses. Quizás es porque tienen una forma peculiar de describir con armonía, sencillez, enorme sentimiento. Una gozada de relato.

13 de junio de 2011

Lecturas VI

 He terminado de leer “Tokio blues” de Haruki Murakami. Desde que descubrí a este autor en 1Q84 no tengo mucho que añadir. Me encantó entonces y también ahora. No es una novela bárbara ni intensa, pero la forma de contar los sueños y las preguntas de los personajes me gusta. 

Creo que todo lo que hable de sentimientos, de cariño, de lazos, de ilusiones, amor y fantasía, me atrae, esté escrito como esté. Lo he leído simplemente porque valía 9€ y claro, me pareció una oferta irresistible.


 



Los mismos sentimientos me han venido con “La soledad de los números primos” de Paolo Giordano. Aunque un poco extremista en el sentido de que los protagonistas quieren pero nunca terminan de decidirse, dándome una idea de cierta irrealidad porque se me hace difícil llegar hasta ese extremo de deseo que no culmina jamás. De todas maneras me ha parecido un libro también muy bonito, dulce, cómplice. He disfrutado buceando en la imaginación y la pasión de Mattia y Alice.

 





“Sé lo que estás pensando” de John Verdon me ha servido de entretenimiento por las noches antes de dormir. Una novela negra, bien llevada y con un argumento curioso alrededor de una trama que si no la conoces, es interesante. Esta vez me dejé llevar por la etiqueta de “26 edición” y bueno, entiendo que se hayan vendido tantos porque es el típico bestseller, pero no es el habitual libro que degusto con pasión. Pero vale como distracción.

14 de abril de 2011

1Q84, de Haruki Murakami

He leído esta novela en tres semanas, sin descanso, sin apenas pausas, devorándola desde el principio. Me ha enganchado como pocas. He cargado con el librote por Frankfurt, Ámsterdam e Inglaterra a pesar de su tamaño considerable y de ocuparme medio equipaje de mano. Pero es que se convirtió en un entretenimiento insustituible.

El mundo y la realidad, de Aomame, Tengo y Fukaeri. Simplemente increíbles. Son, el estilo, el desarrollo y la narración que adoro. La forma de imaginar y describir, el modo de plasmar los silencios, los pensamientos y el paisaje me han cautivado formidablemente. Quizás le sobren algunas reseñas comerciales o detalles un tanto mercantilistas o de marcas pero es sólo una sensación propia.

Me senté en el rincón ese que hay en la FNAC de La Cúpula y leí el primer capítulo, como otras veces hago. Y ya no paré de leerlo.

Evidentemente no es literatura clásica ni por asomo, más bien un extenso cuento de ficción y muchas ganas de relatar algo cotidiano, actual, vivido por unos personajes que podrían ser reales, y de una forma sencilla, entendible y con, para mí, mucho gancho.

Si alguien conoce algún libro de este estilo, incluso del mismo autor, le agradecería me lo comentara para futuras lecturas.

21 de diciembre de 2010

Lecturas IV

Llevaba por casa muchos años llamándome pero no le hacía caso. Después de quedarme sin opciones, en una semana me lo he leído de un tirón.  No era para menos como he comprobado después.
Una joya con sentimientos por destellos. Brillos de razonamientos. Reflejos de aciertos por cualquier parte que se tome.
Precioso y directo al corazón, como su título.

10 de noviembre de 2010

Lecturas III, o vencer a la desidia

Desde el verano pasado hasta hoy, he leído:

Los ojos amarillos de los cocodrilos de Katherine Pancol
Ensayo sobre la ceguera de José Saramago
84, Charing Cross Road de Helen Hanff
El hombre que inventó Manhattan de Ray Loriga
Pasión India de Javier Moro
Los rojos de ultramar de Jordi Soler
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina de Stieg Larsson
El primer día de Marc Levy
La espada del profeta de Daniel Easterman

El que más me ha gustado ha sido Los ojos amarillos de los cocodrilos, y el que menos La espada del profeta, que es el único que no recomiendo a nadie. Los demás, cada uno en su estilo, tienen sus cosas interesantes, algunos muchas, como el Ensayo sobre la ceguera u 84, Charing Cross Road o El hombre que inventó Manhattan.
Pues eso. Que es lo único que me apetece hacer desde hace meses, leer.

30 de julio de 2010

Lecturas II

He terminado de leer, Maldito karma de David Safier y El hipnotista de Lars Kepler. Empezando por el segundo, diré que es un tocho de los que creo que están de moda, al estilo Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson. Me gustó más la novela de Larsson aunque supongo que por la novedad que me supuso en su día. De formato parecido, argumento diferente pero en una línea similar. Entretenido, fresco, ameno, lectura para pasar unos ratos agradables a la sombra de la piscina.

Después, y en apenas una semana, Maldito karma. Me la recomendó M. con su buen criterio (o criterio afín al mío) y le doy la razón en todo. Estilo desenfadado y directo, gracioso incluso, divertido e imaginativo. Me ha encantado y me he quedado con la sensación de que era corto, que quería más. El autor ha derrochado fantasía y eso siempre me llena. Como ha tocado mi estúpida, absurda y asumida sensiblería, pues eso, que ha sido genial.

    ... -Bueno, en primer lugar, ella quiere a Alex. En segundo lugar, ustedes dos proceden de siglos diferentes. Y en tercer lugar: ¡usted es un PUTO GATO!
    Casanova respondió picado:
    -En primer lugar, el amor supera todas las barreras. En segundo lugar, es posible que yo no sea siempre un gato. Y en tercer lugar: mademoiselle Nina no querría a Monsieur Alex si supiera que yo existo.
    -Tonterías. ¡Nina y Alex van a casarse! –le solté.
    Esa noticia conmocionó al signore. Se le erizó el pelo y, defendiéndose con bravura, dijo:
    -Mademoiselle Nina sólo piensa hacerlo porque no está al tanto de mi existencia.
    Aullé con sorna.
    El signore prosiguió:
    -Y Alex no se casaría con Nina si supiera que usted aún vive.
    -Sí, sí lo haría –repliqué con tristeza-. Sabe que le engañé con otro hombre.
    -Eso no es motivo para no amar a alguien –dijo Casanova sonriendo.
    -¿Qué? –pregunté con asombro.
    -Créame, madame, me han amado muchas mujeres que sabían que no les era fiel. Y yo también he amado a muchas mujeres que me engañaban. Los celos no son un impedimento para el amor.
Me quedé atónita. Casanova tenía una manera envidiable de arrimar las cuestiones morales sobre el amor a una perspectiva grata para él...

12 de julio de 2010

Lecturas I

     Esta semana he terminado de leer Vínculo de Isabel Fonseca, Fin de David Monteagudo y La mecánica del corazón, de Mathias Malzieu, que me regaló M. acertando de lleno, como siempre que me dispara.
     El que más me ha gustado sin duda ha sido La mecánica del corazón, porque los libros que hablan de amor, del corazón, de las relaciones, casi del tipo que sean, me encantan, y en esta obra, el cariño, la ternura, los sentimientos, fluyen con una delicadeza y una suavidad que desbordan, al menos a mí.
     Vínculo tampoco ha estado mal. Muy bien escrito, mucho más descriptivo y con una narración más densa en afectos y situaciones. A veces se me ha hecho algo aburrido pero ha sido pasajero. Lectura entretenida aunque el hilo argumental no sea de los que más me llaman la atención y en algunos momentos me desenganchaba.
     Y Fin, pues me cautivó desde las primeras páginas teniendo que leerlo rápidamente porque necesitaba conocer el desenlace lo antes posible (curiosidad lectora de esa que a veces surge). A media obra deduje más o menos el final aunque terminó sorprendiéndome a pesar de todo. Un estilo directo, sencillo, interesante por la dinámica del desarrollo. Es la primera novela que publica este hombre y me ha dejado un buen sabor de boca.
     De todas formas, me pasa que desde que leí La elegancia del erizo de Muriel Barbery tiendo a comparar todo lo que leo desde entonces con esa obra, que personalmente, es de lo mejorcito que he disfrutado en mucho tiempo.
     Como rarito que soy, me pasa, que incluso leyendo libros mi imaginación se desborda desaforadamente, terminando por mezclar todos los ingredientes, y si ya de por sí no soy un tipo mentalmente muy ordenado, encima bato las historias que caen entre mis manos, cocinando salsas de dudoso buen sabor.