Me acompañan...
11 de mayo de 2010
Es hora de irme a casa
Tengo demasiadas cosas que contar. Mi mente no para quieta, linda obsesión que endulza mi vida. Te busca y te encuentra detrás de cada pensamiento. Hurga entre las rendijas de mi espeso cerebro y siempre termina hallándote por mucho que te escondas. Es buena cazadora. No. Es buena husmeadora, utilizando todos los sentidos es capaz de rastrear tu aliento, tu perfume único que entremezclado con tu piel desprende un aroma singular siempre fácil de seguir. Es capaz de escanear la realidad y buscar tu tersa piel entre la multitud de datos que se aplastan en mis ojos y localizar tus pliegues, tus formas, tu rostro ensombrecido que huye de mí riéndose a carcajadas. Es capaz de hundir las manos en el aceite derramado dentro de mi cabeza y asirse a tus manos, y con la punta de los dedos, sacarte del fondo de mi nuca en la que duermes plácidamente. Mi mente agudiza el sentido del oído y es capaz de escuchar tus silencios dedicados mientras caminas de puntillas. Y cuando suspirando lanzas un beso al aire, mis labios gustan de los tuyos, tomándolo de inmediato, sin tiempo para que se pierdan en el vacío del olvido. Aún tengo mucho que decir.
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Sigue contándolas. Me gusta leerte y saber que sientes. Poco importa si alegría o tristeza. ¿No los separa una línea tan fina q apenas se distingue?
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