Se me antoja interesante lo que se puede encontrar escondido entre polígonos industriales a la vera de una ciudad como Madrid. Desde que me he quitado la venda de los ojos y observo, están apareciendo esencias que no había vislumbrado en todos los años que llevo dormitando entre austeras, oscuras, frías y pragmáticas edificaciones que nos acogen como pequeños hormigueros de curritos aplicados en los que nos dejamos gran parte de nuestra historia para sobrevivir en nuestras vidas.
Me gusta lo que acecha en las fronteras de las cuadrículas dibujadas con calles recién plantadas, vacías de coches y transeúntes, y escasas de naves industriales que ya jamás se levantarán con la dichosa Crisis que tampoco desaparecerá y terminará por diluirse en la realidad cotidiana convirtiéndose en un nuevo estilo del trabajo.
De momento, me quedo con mis nuevos descubrimientos y los traslado al jardín de mi imaginación, ya que a mi piso urbanita, no puedo transplantarlos.
Es increíble lo que uno puede descubrir si abre bien los ojos, ¿verdad? :)
ResponderEliminarUn besito.
Cierto. Y si abriera la mente de la misma forma, aún descubriría cosas más asombrosas :-)
ResponderEliminarBeso circunferencia iris