Me acompañan...

24 de noviembre de 2010

Una sonrisa en noviembre

   Tengo un compañero de trabajo con unos gestos y andares extravagantes y entretenidos. Carlos M. está rellenito, más bien rollizo con algún que otro pliegue colgandero, aunque lo disimula su larga estatura y gran ancho de hombros.
   Si no fuese por su moto, no llamaría la atención. Una vespa blanca, de 125 c.c. vieja viejísima pero que conserva en buen estado como meticuloso que es el hombre. Una moto que no pega nada junto a él, porque es pequeña, ridícula podría pensarse cuando la ves a su lado.
   Ayer, salíamos todos en tropel de la empresa, a la hora de comer, y ya llevaba yo hechos unos cien metros cuando entre el denso y lento tráfico vislumbro su silueta por los retrovisores. Zigzagueando entre los coches se adivinaba una gran masa humana que parecía petardeaba por el culo y se embutía en un ruido vibrante y metálico que lo acompañaba, típico de una maquinilla a punto de reventar por el esfuerzo acusado de trasladar a tan grande personaje. Carlos M. tiene unas cachas tan desarrolladas que colgando a ambos lados de su cuerpo engullen el generoso asiento de su vespa, de modo que desde atrás, ni se vislumbra el mullido y generoso asiento, sólo una inmensa espalda a juego con el magnífico tamaño de su casco, terminada en un fenomenal trasero que envuelve gran parte de la estructura de la moto. Diríase que, visto por detrás, Carlos M. se desplaza por la carretera levitando sobre el asfalto, en una extraña postura entre sentado y compungido recogido en una enorme pelotilla.
   Cuando llegó a mi altura, giró su rostro, se rio dentro de la pecera que utiliza como casco y con su gran manaza derecha me saludó. Me lanzó un hasta luego, o quizás un adiós, muy gracioso y maternal. Diría que estilo infantil y juguetón.
   Y lo vi desapareciendo entre el tráfico, petardeando y echando humo, siseando entre los coches.
   Me recordó a la hormiga atómica, unos dibujos que veía yo en la primera cuando era pequeño.

1 comentario:

  1. Excelente blog, te voy a seguir.
    Te invito a mi espacio, si quieres pasar.
    Un saludo desde Argentina.
    Humberto.

    www.humbertodib.blogspot.com

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