Me acompañan...

1 de abril de 2011

Mi sueño (con tu permiso, Rocío, me permito colgarlo aquí también...)

Si te concentras en el instante, puedes sentir la respiración acompasada de tu pecho pegado al mío y notar cómo se mueven al unísono, cómo se expanden y contraen siendo uno sólo. Notas como el aire huye de mis pulmones y cero coma un segundo después lo inhalas hacia los tuyos, ya atemperado, mezclado con mi sangre, fundido con mis caricias, revuelto y adulterado con mis deseos, calando a través de tu laringe con la dulce textura de la miel de romero derramándose a través de tu boca.

Con los párpados suavemente entornados, sin ningún esfuerzo adrede para ocultarlos, ambos nos dejamos ir por nosotros mismos. Hacia ningún sitio pero al que queremos llegar. Respiramos alternativamente para que nuestra piel que sólo es una, ahora se desplace hacia ti, otrora hacia mí. Movimientos tranquilos y lentos, parsimoniosos como el segundero del reloj de pared, que nos mece en sus agujas. Tic..., tac... tic..., tac... tic..., toc... El tiempo se detiene engulléndonos y desparramando delicias adosadas a suspiros amarrados a nuestros pechos. No hay prisas y sí trazos a cámara lenta de nuestras pestañas que aletean ciegas y perdidas en ese espacio nuestro y que en el silencio penumbroso son incapaces de orientarse.

Para recargar energías, atenuamos las luces del comedor y nos subimos al sofá antes de que el otro se haya dado cuenta. Y nos acomodamos liberándonos de prendas y temores, huyendo de tiempos y obligaciones. Si se puede, en silencio, sólo permitiendo la entrada de los invariables ruiditos de la calle, ya sabes, los gorriones haciendo de las suyas junto al mirador de la cuarta planta, o los críos disfrutando a su manera allá abajo sobre el césped del patio interior.

Y a dejarse llevar por mis manos, y traer por las tuyas, exhalando deseos e inundándonos de sinrazones aprovechándonos del aire que nos hemos agenciado para disfrutar mil años pegados sin depender de nadie más. Sin un plan, pero con todo sabido, con los toques deseados, con los besos regalados envueltos con la piel de los labios que hierven, rematados con lazos de unos dedos cruzados que marcan las dianas para las miradas, las de los mimos.

Ven, que a mis brazos les faltan tus hombros y mis palmas están huérfanas de espalda. Dedos intranquilos y pícaros se retuercen labrando un enjambre de curvas clavándose apenas un milímetro sobre el vello de tus hombros, perdiéndose en los poros de la piel bajo tus omóplatos, desenterrando placenteros escalofríos de desleída esencia de pasión, arrancando fulgores de la bolsa del corazón, que arde, estremecido y a la par dilatado, henchido de perlas de ternura que vibran bajo el ambiente eléctrico e inflamado que nos hemos fabricado.

Acércate, que mi pecho intranquilo solo se calma si descansa junto al tuyo. Siente, siento, notemos que la presión de nuestros cuerpos asegura un cordón de soldadura recorriendo la silueta de los pechos estrujados e hirvientes, rebosantes de sudor, resbaladizos y salados, con el que aderezamos el carpacho que ya saboreamos con fruición. Placer y más placer. Estremécete. Vuelvo a ver la punta de tu lengua deleitándose en el hueco que le deja la mía. Una gota, surge, formándose desde el roce de las carnes húmedas, tomando forma de pompa estirada. Estalla sobre tu pecho deshaciéndose en diez, y llamando a sus hermanas –venid, tenéis que probar este lecho –desgrana pícara relamiéndose mientras resbala por tu piel vainilla…

Mírame un "hay" y cerremos los ojos de nuevo.

Tic..., toc... Tic..., toc... Tic..., toc... Sonoros, rotundos, tañidos secos del péndulo del cuco del corredor que sonríe aliándose con nuestra intención de perdernos del mundo conocido y abandonarnos al de los sueños efímeros, transportándonos como uno sólo que es, lo que somos desde que nos encontramos en el camino.
Llevo demasiados días necesitando respirarte.

Y moverme a tu son.

2 comentarios:

  1. Es un buen sueño el tuyo, lo mejor es que sea compartido, no sabes como me alegra porque así nos brindas palabras dictadas por bellas sensaciones.
    Un beso

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  2. A mí, me encanta soñar estas cosas y después intentar dejarlas con palabras para releerlas de vez en cuando. Y volver a sentirlas de nuevo. Y si a ti también te gusta, doblemente mejor:)
    Beso.

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