Siempre tengo
ganas de ti, y tú, aún no lo has asumido. O sí, pero no lo interiorizas porque
no es creíble viniendo de mí.
Lo disfrutamos
todo y eso acrecienta mi necesidad de ti.
Los instantes cortitos y las interminables horas de conversación
compartiendo palabras y cafés. Porque siempre busco soluciones y nunca
pongo trabas a nada. Porque me falta tiempo para acudir a tus mensajes, a una
llamada, y siempre encontramos un arreglo para solucionar el mundo y al final
todo hace que sonrías y termines por olvidar el problema (al menos un ratito).
Y las horas a mi lado se te pasan sin darte cuenta. O a mí sin dármela yo.
Porque siempre propongo y aunque nunca hayas dicho sí, a mí me falta tiempo
para atender a tus planes, esas citas etéreas que existen, o no, nunca supe si
fueron un sueño…
Retomaríamos
esos interminables abrazos repartidos entre los pliegues de las sábanas. Los
que perdimos esa noche rendida al sueño. O sólo uno infinito, sin despegar mi
piel de la tuya, sin detener el paso de los dedos por tu espalda. Cogido a tu
cintura, en un espectáculo de salón, aprendiendo a bailar al son de la música
de tu corazón. Pegados como una guitarra al cuerpo de su amo arrancándole notas
y suspiros. Tumbados sobre el lecho duro y áspero de un sofá cama que ni es
sillón, ni cama. Revuelto por el deseo de nuestros cuerpos inquietos y mentes
que perdieron el autocontrol hace ya varios años. Me tienes pegado a ti y ambos
labios sellados en un beso de carne y sabor, encontrando tu destino en la cuna
de mi boca. Un sobre con el franqueo escrito de mi puño y alma, y tus letras empaquetadas
entre los dos plisados de un folio desgarrado por las uñas de mi lado femenino.
Las lenguas ansían saborearse mutuamente. Perfume de vida endulzado con la
vainilla de tu cuello desgranada en saliva pleamar, cubriendo hasta los labios.
Que no cesan en buscarse, tocarse, lamerse, hundirse en ese fondo inalcanzable
que nos hemos excavado hasta los pies e irlo llenando tú de mí fuerza y ganas,
y yo de tu esencia tan abrumadora. Los míos, puerto de mar salado y neblinoso,
esperando que atraques tu barca invisible, cargada de especias y sabor, el
tuyo, tamizado en un polen minúsculo listo para envenenarme. Sin duda te lo
compro todo.
El lento
caminar en una noche de verano hirviente. La puerta del sendero ya quedó atrás
y nuestros brazos fundidos sólo se observan como un abrazo desde la lejanía. Tendidos
cuerpo a cuerpo y mente a mente dejándose ir. La mía rendida en la primera batalla
que nos enfrentó hace ya tiempos inmemoriales. La tuya, dictadora en tu tierra
y, doblegando siempre mi pensamiento, que se arrastra, como las manos, que rozan
tu talle de nuevo hasta enclavarse entre las costillas, acariciando tu dorso
suave, piel inmaculada reflejando la madurez de una juventud desflorando entre
sentidos y deseos. Sigue abrazada a mí porque te hago pensar. Y eso es lindo. Sorbe mis labios hasta agotar
la quietud de tus pupilas que indagan en mi mente encontrando siempre
respuesta. Estás a gusto junto a mí disfrutando de esa paz que se me descuelga
entre los dedos colándose hasta tu vientre tembloroso. -Sssssss, tranquila,
todo puede ser así- susurro a tu oído entre mordisco y beso, entre beso y beso,
entre beso y sonrisa.
Sin mover los
pies. Los tuyos sobre los míos. Plantas y empeines unidos en caricias de esas
que te hacen sonreír evaporando muecas aunque no quieras, deditos juguetones
involuntarios rozando la piel de los talones, los tobillos, las pantorrillas
que se erizan al contacto con mi calor. O mi boca, endulzando el sabor de mi
vida conectada a tus talones, ensalivados, empapados por la lengua que vibra
mientras sorbe pedacitos de tu piel cansada. Chupo esos tobillos, final de tu
cuerpo hermoso y grácil, tragando la sal de una vida que se desmadra al
contacto con la tuya. Estás a gusto conmigo, y lo sabes, puedes creértelo.
Siempre tengo ganas de ti y ando elucubrando la próxima sorpresa. No es
necesario, y lo sabes. Un –te necesito siempre- ya son alas para saberte
querida.
Me siento una intrusa al comentar en una entrada así.
ResponderEliminarPero qué bonita.
:)
tierramojada,
ResponderEliminarDe intrusa nada, aquí puedes opinar como te plazca, serán bien recibidos tanto los halagos como las críticas.
Cuenta lo que piensas, lo que te sugiera, lo que te apetezca.
Mucho mejor si te gusta…
Beso.
Ufff...
ResponderEliminar;)
Besos.
Muy bello tu blog, si me permites me quedo un ratito perdida entre tus letras.
ResponderEliminarUn beso.
De las idas, de las vueltas, de los destinos, de los tiempos, de las verdades, de las mentiras, de ausencias que son presencias intermitentes, de victimas, de olvidos de credenciales de posesión, de real y de fantasía. De qué, de qué, y para qué
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