Me acompañan...

18 de julio de 2012

Lo que yo haría si estuvieses en mi salón…


Siempre tengo ganas de ti, y tú, aún no lo has asumido. O sí, pero no lo interiorizas porque no es creíble viniendo de mí.
Lo disfrutamos todo y eso acrecienta mi necesidad de ti.  Los instantes cortitos y las interminables horas de conversación compartiendo palabras y cafés. Porque siempre busco soluciones y nunca pongo trabas a nada. Porque me falta tiempo para acudir a tus mensajes, a una llamada, y siempre encontramos un arreglo para solucionar el mundo y al final todo hace que sonrías y termines por olvidar el problema (al menos un ratito). Y las horas a mi lado se te pasan sin darte cuenta. O a mí sin dármela yo. Porque siempre propongo y aunque nunca hayas dicho sí, a mí me falta tiempo para atender a tus planes, esas citas etéreas que existen, o no, nunca supe si fueron un sueño…

Retomaríamos esos interminables abrazos repartidos entre los pliegues de las sábanas. Los que perdimos esa noche rendida al sueño. O sólo uno infinito, sin despegar mi piel de la tuya, sin detener el paso de los dedos por tu espalda. Cogido a tu cintura, en un espectáculo de salón, aprendiendo a bailar al son de la música de tu corazón. Pegados como una guitarra al cuerpo de su amo arrancándole notas y suspiros. Tumbados sobre el lecho duro y áspero de un sofá cama que ni es sillón, ni cama. Revuelto por el deseo de nuestros cuerpos inquietos y mentes que perdieron el autocontrol hace ya varios años. Me tienes pegado a ti y ambos labios sellados en un beso de carne y sabor, encontrando tu destino en la cuna de mi boca. Un sobre con el franqueo escrito de mi puño y alma, y tus letras empaquetadas entre los dos plisados de un folio desgarrado por las uñas de mi lado femenino. Las lenguas ansían saborearse mutuamente. Perfume de vida endulzado con la vainilla de tu cuello desgranada en saliva pleamar, cubriendo hasta los labios. Que no cesan en buscarse, tocarse, lamerse, hundirse en ese fondo inalcanzable que nos hemos excavado hasta los pies e irlo llenando tú de mí fuerza y ganas, y yo de tu esencia tan abrumadora. Los míos, puerto de mar salado y neblinoso, esperando que atraques tu barca invisible, cargada de especias y sabor, el tuyo, tamizado en un polen minúsculo listo para envenenarme. Sin duda te lo compro todo.

El lento caminar en una noche de verano hirviente. La puerta del sendero ya quedó atrás y nuestros brazos fundidos sólo se observan como un abrazo desde la lejanía. Tendidos cuerpo a cuerpo y mente a mente dejándose ir. La mía rendida en la primera batalla que nos enfrentó hace ya tiempos inmemoriales. La tuya, dictadora en tu tierra y, doblegando siempre mi pensamiento, que se arrastra, como las manos, que rozan tu talle de nuevo hasta enclavarse entre las costillas, acariciando tu dorso suave, piel inmaculada reflejando la madurez de una juventud desflorando entre sentidos y deseos. Sigue abrazada a mí porque te hago pensar.  Y eso es lindo. Sorbe mis labios hasta agotar la quietud de tus pupilas que indagan en mi mente encontrando siempre respuesta. Estás a gusto junto a mí disfrutando de esa paz que se me descuelga entre los dedos colándose hasta tu vientre tembloroso. -Sssssss, tranquila, todo puede ser así- susurro a tu oído entre mordisco y beso, entre beso y beso, entre beso y sonrisa.

Sin mover los pies. Los tuyos sobre los míos. Plantas y empeines unidos en caricias de esas que te hacen sonreír evaporando muecas aunque no quieras, deditos juguetones involuntarios rozando la piel de los talones, los tobillos, las pantorrillas que se erizan al contacto con mi calor. O mi boca, endulzando el sabor de mi vida conectada a tus talones, ensalivados, empapados por la lengua que vibra mientras sorbe pedacitos de tu piel cansada. Chupo esos tobillos, final de tu cuerpo hermoso y grácil, tragando la sal de una vida que se desmadra al contacto con la tuya. Estás a gusto conmigo, y lo sabes, puedes creértelo. Siempre tengo ganas de ti y ando elucubrando la próxima sorpresa. No es necesario, y lo sabes. Un –te necesito siempre- ya son alas para saberte querida.

5 comentarios:

  1. Me siento una intrusa al comentar en una entrada así.

    Pero qué bonita.

    :)

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  2. tierramojada,
    De intrusa nada, aquí puedes opinar como te plazca, serán bien recibidos tanto los halagos como las críticas.

    Cuenta lo que piensas, lo que te sugiera, lo que te apetezca.

    Mucho mejor si te gusta…

    Beso.

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  3. Muy bello tu blog, si me permites me quedo un ratito perdida entre tus letras.

    Un beso.

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  4. Anónimo8/22/2012

    De las idas, de las vueltas, de los destinos, de los tiempos, de las verdades, de las mentiras, de ausencias que son presencias intermitentes, de victimas, de olvidos de credenciales de posesión, de real y de fantasía. De qué, de qué, y para qué

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