Dos rostros se acercan lentamente,
Bajo esa oscuridad artificial,
Excusa de una noche de Halloween que en nosotros es tarde
Iluminados por la penumbra que nos arropa y templa
Aliados con la ternura volada en el ambiente
Desvistiéndonos con la mirada y el alma
Movimientos tan lentos que infinito es relámpago
Arropándonos con tela de araña que nos oculta
Los labios se buscaron, se guiaron.
Oliéndose el calor de la sangre inundando sus venas
Hasta hallarse
Rindiéndose
Rostros los nuestros inclinados,
Tú, contra mi pendiente
Yo, deslizándome por tu rampa
Ojillos huidizos los míos
Perdidos bajo un sándwich los tuyos
Mente insondable, pozo de mi desdicha
No es tu pelo lo que lo oculta
Es el karma de una cámara lenta en blanco y negro
Iluminando un hermoso latido
Pequeño para besar
Enorme para perderse
Inquiriendo un camino entre las líneas del tablero
Veo las metas de tus pestañas, descolgadas
Bordes afilados sobre párpados volátiles
En los que me columpio desde tiempos ya olvidados
Labios prendidos en tenue pinza de carne
Herramienta de vida al servicio de mi amor
Tu O pegada a mi o
Mi arco abrazando tu curva
Y una mesa de testigo interpuesta entre las cinturas
Mejillas hermosas, calidez a flor de piel
Pedazos de melocotón
Tibios y pálidos contraluz de esta fiesta
Nos ansiamos, mordemos, ensalivamos de sangre y deseo
Qué dolor de los sentidos
Recordar así un momento
Hace minutos vivido
Tómame como alimento
Frenesí de un deseo in crescendo, siempre
Besar tus labios es rendirme al alma
Y morir entre tus brazos que me esquivan
Es vivirme a la vida
Me acompañan...
30 de octubre de 2012
Pequeños roces con la Felicidad
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