Me acompañan...

3 de abril de 2013

Villa Diamante, escrito por Boris Izaguirre

…
    Estuvieron otro siglo detenidos apenas a centímetros de volverse un solo cuerpo. No podían hablar, sólo mirarse y no permitir que sus ojos se cansaran. Alrededor crecían los ruidos del día, que serían los mismos de la tarde, de otro día y otra semana. Las guacharacas arremolinándose, desapareciendo y regresando para conciliar el sueño. La palmera, ya sembrada, empezando a crecer, cada centímetro recordándole algo a ambos. A Elisa una vida y, a Ponti, el amor que llevaba el nombre de ella. En sus pensamientos, Elisa sólo quería decirle que lamentaba estar rodeada de secretos. Él, por su parte, deseaba reconocerle que esos secretos habían hecho más fuerte su amor. Elisa quería explicarle que siempre se sintió detenida frente a un ventanal que la protegía y al mismo tiempo la apartaba de los demás. Sólo hoy, mirándole, sin poder besarle, agradecía ser distinta, porque tendría algo que contar, sobre todo algo por lo que seguir viviendo. No para ser guardiana, vigilante, como había dicho él, sino para eso que ahora sentían los dos. Que eran planetas incapaces de estallar el uno dentro del otro.
     Vieron la luz desaparecer, la comida enfriarse, la casa suspendida entre los dos. Ponti tomó el dibujo del ventanal y lo rompió.
    -Está en mi cabeza, Elisa. No quiero tener nada que me recuerde lo que fue vivir contigo. No quiero llevarme nada que me haga preguntarme algún día por qué no te besé…

…
    -No me dejas hablar, no me dejas tocarte, no me dejas decirte que estoy harta de pensar en ti como si fueras un secreto. Vivimos en el terror de esta ciudad, pero tú y yo más, porque nos mentimos. No nos atrevemos a decirnos qué somos.
-Soy un secreto. No me vuelvas otra cosa. Sobre todo, no me recuerdes nunca como otra cosa.
-Puedo amar, Ponti. Aunque sea la esposa de Hugo, aunque tenga que enfrentarme a diario a todo lo que me lo recuerda y tenga que salvar los obstáculos de esta ciudad. Si no llego a besarte y volver a pedir que me lleves contigo…
-No lo pidas Elisa, es una equivocación. Ya te fuiste una vez y encontraste a Hugo.
  -No quiero protección, sólo quiero tu amor.
   -No es protección como de una madre a un hijo. Es más que eso. Es protección contra la desgracia de la mediocridad. De gobiernos que pasan mientras la casa siempre quedará. De malos amores, enemigos, rencores y chismes que también pasarán. Y la casa, tu ventanal y tú delante de él, perdurará. Ésa es mi misión, ese es mi amor. Eso somos tú y yo, Elisa. –Ella sintió que la falta de palabras iba a convertirse en un torrente de lágrimas, las que no había permitido que escaparan nunca de sus ojos. Entonces Ponti besó sus manos y las colocó con las suyas alrededor de su cara-. No pidas más, Elisa, porque no existirá en tu vida otro deseo mejor que éste. Te ruego que me recuerdes aquí, a punto de anochecer, sujetando tu rostro, con tu casa en mi cabeza, su geografía planetaria invisible para los demás pero completamente sólida para nosotros. Ése es mi amor, el único que podemos darnos…



Me ha gustado tanto que no he podido resistir el impulso de recrearme en un par de sus párrafos copiándolos yo mismo y transcribiéndolos a éste, mi rincón.


5 comentarios:

  1. Aunque a mi el señor Izaguirre no me produce mucho bienestar, he de reconocer que el texto es bonito.

    Buen gusto Tonexto, portate bien!

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    Respuestas
    1. Hola Maestro.
      Yo tampoco las tenía todas conmigo antes de empezar a leerlo, pero reconozco que está escrito con un buen gusto totalmente recomendable. Lo he disfrutado muchísimo.

      En ello estoy (en lo de portarme mal se entiende).

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  2. Nunca he leído nada de este señor, pero es bonito :)
    Si que me llegó tu mail y prometo contestación en breve.
    Y sobre portarte mal, adelante! Yo desearía ser mala a veces...

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  3. Fue finalista en los premios Planeta y a mí particularmente me ha parecido una novela preciosa.
    Me llegó tu mail, y en breve te contaré cositas.
    Soy incapaz de portarme mal. Creo que por mi carácter. Y también desearía serlo a veces.
    Beso

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  4. Hey Holaaaaa!!! cuanto tiempo de abandono, sorry

    Son estupendos estos pasajes, curiosamente el autor no es un personaje de mi agardo así que no me había planteado nunca leer algo suyo y ahora me ha picado el gusano de la curiosidad por tu culpa...

    Un montón de besos por los que te debo

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